jueves 10 de septiembre de 2026
Desde Zoonosis

Piden tomar recaudos tras el caso de rabia bovina detectado en Ambato

El murciélago vampiro es el principal transmisor de la enfermedad, que no tiene cura. El campo ya está interdictado.

Tras la confirmación de un caso de rabia bovina en la zona de Los Varela, las autoridades sanitarias activaron medidas de control y prevención en el área donde fue detectado el animal. El caso corresponde a un bovino que presentó sintomatología neurológica y cuya muestra fue analizada por SENASA. Ahora la comuna de Los Varela, el organismo nacional y Ganadería despliegan acciones en la zona.

La situación también generó preocupación por tratarse de una enfermedad mortal y zoonótica, que puede transmitirse de los animales a las personas. Por eso, desde el Ministerio de Salud remarcaron la importancia de extremar los cuidados, evitar el contacto con animales que presenten síntomas y mantener la vacunación al día.

El médico veterinario Julio Medina, integrante del equipo de la Dirección Provincial de Control Integral de Vectores y Zoonosis del Ministerio de Salud, explicó que en los grandes animales la denominada rabia paralítica o paresiante tiene como principal transmisor al murciélago hematófago Desmodus rotundus, conocido como murciélago vampiro.

“Esta enfermedad, la rabia, es una enfermedad infecciosa producida por un virus”, explicó Medina, quien señaló que el murciélago se alimenta de la sangre de animales de producción, principalmente bovinos y equinos, aunque también puede afectar a caprinos, porcinos y ovinos.

El especialista indicó que el animal que no está inmunizado puede infectarse luego de ser mordido por un murciélago portador del virus. Después de un período de incubación que puede extenderse de uno a seis meses, aparecen síntomas neurológicos y, posteriormente, se produce la muerte.

La enfermedad no tiene cura una vez que se manifiesta. “La rabia, en cualquier animal mamífero que lo afecte, ya sea animales de producción, animales de compañía, perro, gato, incluso el ser humano, no tiene cura”, advirtió Medina. Por eso, insistió en que la principal herramienta es la prevención mediante la vacunación.

Medidas

Ante la confirmación del caso, el establecimiento donde apareció el animal y los campos linderos quedaron interdictados. Esto implica que no pueden ingresar ni egresar animales de esos establecimientos, ni enviarlos a faena o comercializarlos.

Además, se estableció un área de control de 10 kilómetros alrededor del foco: un kilómetro correspondiente al foco y un perifoco de nueve kilómetros. Dentro de ese anillo deberá realizarse la vacunación antirrábica obligatoria de los animales de producción, incluidos bovinos, equinos, porcinos, caprinos y ovinos.

También se contempla la vacunación de perros y gatos y el desarrollo de acciones de educación sanitaria destinadas a los productores y a las personas que pudieron haber tenido contacto con animales enfermos.

Medina remarcó que la prevención no debe limitarse al área donde se confirmó el caso. En los animales de producción, la recomendación es comenzar la vacunación a partir de los tres meses de vida, realizar una segunda aplicación a los 25 días o al mes y luego continuar con una dosis anual.

En el caso de los animales de compañía, la vacunación antirrábica también es fundamental y es obligatoria. Las campañas pueden realizarse a través de los municipios, con vacunas que son distribuidas por los organismos sanitarios.

Riesgo para las personas

El otro punto de preocupación es la posibilidad de exposición de las personas. Los productores, trabajadores rurales o propietarios que hayan tenido contacto con un animal sospechoso deben informar la situación a las autoridades sanitarias para evaluar el tipo de exposición.

La transmisión puede producirse principalmente a través de una mordedura, pero también por un rasguño o cuando la saliva de un animal infectado entra en contacto con una herida o mucosa. En los animales de producción también debe considerarse el contacto con saliva o tejidos del sistema nervioso, como cerebro y médula espinal.

“Hay que ver si han tenido contacto con la saliva del animal, o con parte del sistema nervioso”, explicó el veterinario, al señalar que esa información será evaluada por el área de salud humana para determinar si corresponde iniciar un esquema de profilaxis antirrábica.

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