La revelación del bullying despiadado que se perpetraba sobre una alumna del colegio Pía Didoménico ha abierto paso a una insensata espiral de violencia que demanda la intervención urgente de instituciones y padres para conjurar perjuicios mayores.
La revelación del bullying despiadado que se perpetraba sobre una alumna del colegio Pía Didoménico ha abierto paso a una insensata espiral de violencia que demanda la intervención urgente de instituciones y padres para conjurar perjuicios mayores.
Desde la viralización del video de la muchacha que confesó caracterizada como el “Joker” la agresión, el potencial que ofrecen las plataformas digitales se aplica para el escrache a mansalva, la instigación de linchamientos y el estímulo de una nociva fractura entre dos bandos. Lo más probable es que el fenómeno se haya iniciado por impulso de adolescentes que toman partido conforme a sus vínculos afectivos con los protagonistas de la historia, pero se advierte la participación de adultos y la introducción de elementos relacionados con la política y los resentimientos de clase de los que nada bueno puede esperarse. Catamarca ya ha vivido experiencias demasiado lamentables en ese sentido como para reincidir en ellas.
El caso está en manos de la Justicia y lo más sensato es esperar la evolución de los acontecimientos.
La primera denuncia fue radicada en junio por los padres de la chica atormentada, después de que tres compañeros le robaron un video íntimo de su celular y lo viralizaron. La Fiscalía Penal Juvenil dispuso medidas de investigación y de protección de la víctima, que fueron ampliadas en sucesivas oportunidades y comunicadas a las instituciones que debían intervenir para hacerlas efectivas.
La investigación incluyó registros y secuestros con autorización judicial, pericias informáticas y evaluaciones especializadas. El 14 de septiembre hubo una audiencia con todas las partes para ver si lograban un acuerdo de reparación que no llegó a concretarse. Las tratativas con los padres estaban a punto de llegar a buen puerto, pero los padres del joven que aparecía junto con la víctima en las imágenes íntimas, que ya es mayor de edad, se opusieron y volvieron a complicarse. El brutal ataque que se produjo durante el viaje de egresados en Bariloche terminó de pudrir todo.
Luego del video de la “Joker” se abrió un segundo expediente, ya en la Justicia ordinaria porque la chica es mayor de edad.
Por cuerda aparte se desarrollan los procedimientos para establecer las responsabilidades del Colegio Pía Didoménico, al que todos los adolescentes involucrados asisten.
Los tiempos judiciales y el desempeño del personal y las autoridades de la escuela podrán ser objeto de análisis y crítica, pero de la breve reseña se desprende que todo está encarrilado por los canales institucionales y que todas las partes hasta ahora comprometidas se atienen a ellos.
La respuesta que la madre de la adolescente denigrada por sus compañeras y compañeros dio ayer al posteo de un conocido profesional del derecho que se sumó a la difusión de la mugre que anda dando vueltas por las plataformas virtuales, fue un oasis de sensatez en medio de los desvaríos.
“Esto no es político; esto es sobre las familias y el diálogo con nuestros hijos. El ministro de Gobierno y la ministra de Educación están cumpliendo con su trabajo y su parte, y nos ofrecieron el apoyo por el difícil momento que estamos atravesando como familia, especialmente para mi hija”, lo cortó.
Los adolescentes pueden no tener conciencia del alcance de lo que hacen hasta que deben enfrentar las consecuencias de sus actos. Que este caso sirva para extender entre ellos la conciencia sobre el grave daño que produce el “bullying” depende en gran medida de que los adultos se abstengan de utilizarlo para descargar sus odios, gestionar sus mezquindades y dar rienda suelta a su peligrosa estupidez.