lunes 19 de octubre de 2026
Cara y Cruz

A las mineras rogando y con el mazo dando

Las expectativas generadas en la sociedad por la omnipresente promoción oficial sobre las multimillonarias inversiones mineras tiene en el reclamo de puestos de trabajo para los catamarqueños en los emprendimientos uno de sus efectos más transitados. Intendentes como el antofagasteño Mario Cusipuma acostumbran estribar en estos requerimientos con fines demagógicos, sin que se tenga conocimiento sobre las gestiones concretas que realizan o han realizado para satisfacerlos más allá de las periódicas manifestaciones de aflicción que deslizan cuando los micrófonos se les ponen a tiro.

En este marco, formulada como un reclamo a las empresas, la advertencia que el presidente de la Cámara Minera de Catamarca, Abás Tanus Mafud, lanzó en el Seminario del Litio de Jujuy encierra un desafío bastante más profundo que la estimulación de los fervores localistas. Calculó que, en relación de con la demanda existente y por venir de la minería, Catamarca tiene un déficit de entre 30% y 40% de ingenieros vinculados con la actividad.

El representante de la mineras pidió que el sector privado se involucre en la formación de recursos humanos, pero sus palabras habilitan otro andarivel para el análisis. La discusión sobre cuántos catamarqueños emplean las mineras se libra a fuerza de ruegos, piquetes y, en el caso de Cusipuma, amenazas de sanciones que desplazan convenientemente a un segundo plano e invisibilizan la arista de la capacitación.

En el Seminario del Litio realizado en Jujuy se señaló la necesidad de revertir el déficit de ingenieros relacionados con la minería En el Seminario del Litio realizado en Jujuy se señaló la necesidad de revertir el déficit de ingenieros relacionados con la minería

El diagnóstico desplegado en el Seminario del Litio no es nuevo. En mayo, el mismo Mafud había señalado la escasez de ingenieros industriales y químicos, indispensables para el desarrollo de los proyectos. Lo novedoso es el horizonte que propuso ahora: articular empresas, universidades, escuelas técnicas y gobiernos para anticipar los perfiles que la minería demandará dentro de cinco, diez y quince años.

Pero las plantas ya están en marcha y un profesional no se improvisa en una temporada. Tampoco un técnico.

La previsión llega cuando la demanda ya golpea la puerta y plantea un reto de primer orden para insertar catamarqueños en los puestos de mayor calidad y mejor pagos.

La responsabilidad en este sentido no es solo privada. Planificar la formación es tarea del Estado en todos sus niveles, incluido el municipal.

El intendente Cusipuma eligió el registro de la indignación. Denunció que las mineras no contratan antofagasteños, faltó a la inauguración de la planta de Posco en Salta y se ocupó de hacer notar su ausencia, reclamó "Primero Antofagasta" y anunció multas a los proveedores no habilitados en el departamento.

Ante este arranque de celo telúrico, es interesante analizar la disponibilidad de mano de obra antofagasteña. Según el Censo 2022, Antofagsta de la Sierra tenía poco más de 2000 habitantes, de los cuales menos de 1.500 eran mayores de edad. En ese territorio, cuatro plantas de litio inician o amplían su producción este mes y cerca de una veintena de proyectos transitan distintas etapas de avance.

Con tan pocos antofagasteños y tantos proyectos, absorber a la población activa del departamento debería ser un trámite. Si no ocurre, el cuello de botella no está en los puestos o la malevolencia de las mineras empecinadas en desairar a los locales, sino en la preparación de quienes podrían ocuparlos.

Los proyectos de Antofagasta de la Sierra, por oyra parte, no aparecieron de un día para otro. Fénix produce en el Salar del Hombre Muerto desde hace casi tres décadas y el resto cumplió años de exploración, audiencias y estudios de impacto a la vista de todos.

Lo dicho no significa que las mineras estén exentas de responsabilidades, pero resulta obvio que quejarse y clamar por cupos laborales es más cómodo que planificar.

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